Tras 100 m. cruza un portillo metálico y gira a la izquierda durante otros 50 m. bajo el quejigal adehesado hasta topar con una senda. Vira entonces a la derecha y comienza el ascenso bajo arbolado. A medida que se gana altura, el quejigal va siendo sustituido por el hayedo, formación dominante a partir de esta cota.
Tras un kilómetro largo, el bosque se abre y el camino desemboca en una ancha pista de grava 2, a 1.000 m. de altitud, por donde se sigue a la izquierda en un suave llaneo hasta alcanzar enseguida el anchuroso Puerto de Berrabia a Gastiain, muga con Navarra y donde se presenta una encrucijada.
Dejando un camino a la derecha se prosigue al frente 3, al tiempo que se remonta una cuesta al borde de unos cultivos. Recorridos 400 m. se cruza una valla, prosiguiendo la ascensión al tiempo que se sobrepasa un haya de porte descomunal. Al llegar a un alto adehesado aparece una bifurcación. El itinerario dobla a la izquierda 4 dejando al frente el camino viejo a Gastiain.

Mojón largo
Tras 300 m. por terreno abierto salpicado de enebros se cruza un viejo vallado, punto en el que el camino vira y se dirige al hayedo. Al de 30 m. surge otro derivación, debiendo continuar por la izquierda hasta topar con el viejo mojón que da nombre a la senda y marca la muga con Navarra.
Siguiendo adelante, y a unos 450 m. del vallado, se alcanza el camino que asciende el monte Arnaba, prosiguiendo a la izquierda 5. De pronto surge a la vera del camino una estela que recuerda un hecho luctuoso. En este punto, el camino inicia el descenso que le conducirá al Valle de Arana. Un hayedo cierra filas por la derecha mientras que un esquilmado quejigal juvenil intenta medrar al otro lado del camino.
Tras 550 m. desde la derivación de la ruta al Arnaba, se confluye con un camino que proviene del hayedo. A los 50 m. se presenta un bifurcación, debiendo seguir de frente, descendiendo bajo el dosel del hayedo durante 375 m. hasta que surge un camino herboso, ya en la parte baja del bosque, donde el quejigal sustituye ahora al hayedo. A los pocos metros el camino desemboca en una verde senda por la que se continua a la izquierda, surcando terreno abierto.
Tras unos 300 m. de descenso se alcanza la confluencia con la parte baja de un pastizal. El camino prosigue evidente, perdiendo altura de forma gradual, hasta terminar por introducirse en un quejigal maduro de gran belleza. Al final sale del bosque y franquea un portillo metálico. Siguiendo por la pista se alcanza un cruce de caminos, desde el que se continua por el ramal de la izquierda 6, dejando al frente Ullibarri-Arana.
Tras una larga recta de casi 800 m. por entre cultivos, el senderista alcanza de nuevo la pista de cemento de donde había partido. |