Se inicia la ruta por la calle Mayor a la derecha cuando se acaba. A la salida del pueblo se sobrepasa el lugar donde se coloca el famoso Mayo , un rito que aún perdura y que se explica en un cartel instalado a tal efecto.
Dejando un derivación a la izquierda el itinerario prosigue al frente. Tras 560m. llega a la altura del cementerio, donde surge un bifurcación. Se sigue el ramal de la derecha avanzado por un pista de buen firme. 1
Una larga recta conduce al senderista entre grandes fincas de labor donde la anchura del horizonte colma la vista. Tras 800m. se cruza el humilde arroyo Santa Teodosia que se desciende de la balsa korrea con imperceptible caudal.
Al de 325m. se presenta una encrucijada de pistas junto a una caseta de aguas. Hay que tomar la de la izquierda 2, virando al norte en esa dirección a la sierra, ascendiendo gradualmente. Después de 1 Km. Largo aparece un cierre de alambre que hay que franquear. En época de lluvias este tramo se carga de barro.
Tras la cerca el bosque se enseñorea del paisaje dejando atrás los cultivos. Una nueva alambrada viene a confluir con el camino, pero este enseguida describe una revuelta a la derecha separándose de ella.

Ermita de Santa Teodosia en día de fiesta.
Sobre el cerrado matorral se dibujan los resaltes calizos de la sierra elevándose a mas de 1000 m. de altitud. En este enclave llama la atención la notable diversidad vegetal y encinas, marojos, quejigos y hayas medran en singular cortejo. Andados 475 m. desde la alambrada se cruza un nuevo vallado tras del cual se alterna matorral, hayedo y terreno despejado.
Al de 1 Km. Se alcanza una curva en un claro del bosque a 960 m. de altitud. En este punto aparece una bifurcación; el camino de la derecha es la variante que asciende desde el pueblo de Alda 3. Se continúa el ascenso por el camino principal, en lo que en realidad para la extracción de madera, hoy ya muy naturalizada y agradable de recorrer.
En un punto determinado surge a la vera derecha del camino una providencial fuente-abrevadero con el nombre de Haya Seca. Siguiendo delante de nuevo surge en un claro otro vallado que hay que cruzar. A continuación, la ruta traza un amplio arco para salvar una vaguada y pronto va a desembocar en la carretera local que asciende al puerto de Santa Teodosia 4. Superada la rampa final se culmina la ascensión en el bucólico paraje donde se eleva la histórica ermita.
La ruta debe proseguir. Sobrepasando la fachada principal del templo y la fuente 5 se continua recto por una senda que se abre al borde del barranco, internándose en el hayedo. Tras bordear un saliente inicia un declive al tiempo que el camino se torna estrecha senda. Unos salientes rocosos de rosadas tonalidades sirven de referencia para encontrar a sus pies un manantial junto a una haya vencida.
A los pocos metros se llega a una explanada donde se presenta una bifurcación. Dejando el ramal de la derecha, que asciende al monte, se sigue por el de la izquierda bordeando un gran bloque desprendido y, gritando a la izquierda, desciende mas pronunciadamente. Al salir del bosque el camino da vista a una extensa panorámica del valle. Se sobrepasa un enclave de margas gris-azuladas que en época de lluvias se tornan pastosas. El camino describe una revuelta por terreno erosionado hasta desembocar en la carretera de Santa Teodosia 6, por la que se continua hasta la cercana villa de San Vicente de Arana.
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